Día internacional de los océanos 2020, concienciación por la supervivencia de los arrecifes

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Hoy día 8 de junio, día mundial de los Océanos, es el momento indicado para realizar una llamada de socorro o al menos de concienciación por la sostenibilidad de los arrecifes de coral.

Los hábitats de arrecife no sólo presentan la mayor biodiversidad del planeta sino que también contribuyen al intercambio gaseoso consumiendo CO2, protegen las costas de las tormentas marinas, son la fuente de ingresos de muchos millones de familias y contribuyen con la ciencia a generar diversos tratamientos contra múltiples enfermedades.

Sin embargo, el calentamiento global como consecuencia de la contaminación, la acidificación del océano, la sobrepesca y la destrucción de los hábitats naturales está poniendo en sería duda la supervivencia de estas maravillas naturales.

Mientras estas verdaderas joyas vivientes caminan condenadas a la extinción los gobiernos no acaban de tomar medidas eficaces y la concienciación de cada uno de nosotros como individuo por mucho que nos pese no está lograda.

8 de junio, Día internacional de los Océanos
8 de junio, Día internacional de los Océanos

Proyectos enfocados a la supervivencia de los arrecifes

Para lograr la supervivencia se desarrollan proyectos de toda índole, algunos tan sorprendentes como reproducir especies de coral con alteraciones genéticas que les permitan adaptarse al aumento de la temperatura.

Sin una reducción drástica de las emisiones y sin una clara apuesta por el I+D no habrá futuro para los arrecifes y no pasará mucho tiempo hasta que estos mueran y con ellos todo el sistema biológico que alberga es lo afirmado por Anne Cohen, experta en corales de la Institución Oceanográfica Woods Hole de Massachusetts.

El proceso de blanqueamiento y decoloración de los corales.

Como buenos aficionados a la biodiversidad del arrecife conocemos bien como funcionan las colonias de pólipos de corales duros. Estos maravillosos animales presentan tentáculos de diferentes tamaños, translúcidos pero que con el asentamiento de las algas zooxanthellas cogen color obteniendo de estas algas dinoflageladas fototrófias la mayor parte de nutrientes vitales.

Efectos de altas temperaturas o de contaminación provoca que estas colonias de pólipos pierdan sus algas simbiontes produciéndose lo que conocemos todos como blanqueamiento del coral.

Cuando los pólipos pierden su mayor fuente de nutrientes mueren dejando un esqueleto blanco de Carbonato Cálcico como recuerdo. En breve espacio de tiempo este esqueleto pasa a ser pardo o verde por el asentamiento de las algas oportunistas.

Los primeros datos sobre blanqueamiento masivo en los corales de los arrecifes se reporta a los años 80. El año 2016 fue el momento más traumático por el momento para los corales de la Gran barrera de Coral.

El fenómeno meteorológico del Niño provoco la entrada de aguas cálidas al Pacífico. Esta repentina subida de la temperatura provoco la pérdida de un tercio de los corales. Desde esa fecha el nivel de pérdida alcanza ya al 50% de los ejemplares.

Se calcula que cerca de 4000 especies de peces marinos y el 25% de resto de formas de vida dependen en mayor o menor medida de la salud del arrecife. Una ruptura en las cadenas de dependencia tiene nefastos efectos para las especies relacionadas.

Desde la Institución Oceanográfica Woods Hole y otras similares se trabaja con ahínco para lograr crear zonas seguras, zonas de refugio donde se asegurare la conservación de la biodiversidad a través de una explotación controlada.

Estas acciones lógicamente no son una solución de los efectos por el aumento de la temperatura pero si parece por los estudios realizados una forma de garantizar la supervivencia de otras muchas especies de seres vivos.

La bióloga marina Sylvia Earle asegura que el mantenimiento de estas reservas y el mantenimiento de áreas pristinas permite la conservación de muchas especies. Otras zonas cercanas no protegidas no consiguen sobrevivir al paso de del hombre.


Alan Friedlander, científico jefe de la iniciativa Pristine Seas de National Geographic y ecólogo de la Universidad de Hawái cree necesario generar nuevas reservas marinas lo más alejadas posible de la presencia humana.

Estas acciones no van a lograr salvar todos lo arrecifes pero al menos lograrían salvar fracciones. Afirma también que sin estas reservas cualquier repoblación o mejora tecnológica no tendrá eficacia porque permanecen los motivos de estrés que causan la muerte de los madreporarios.

Erinn Muller, directora científica del Centro Internacional Elizabeth Moore para la Investigación y la Restauración de los Arrecifes de Coral en el Laboratorio Marino Mote en Sarasota, Florida dirige un proyecto de recolección de muestras y cría de esquejes con la consiguiente repoblación de aquellas especies que han logrado asimilar los estrés ambientales y se han adaptado.

Hasta la fecha este centro mantiene un criadero de más de 45.000 ejemplares y ha logrado cultivar más de 70.000 ejemplares de cinco especies de arrecifes afectados.

En las Bahamas Ross Cunning, biólogo de investigación en el Acuario Shedd de Chicago estudian aquellas especies que han demostrado tener mayor capacidad de adaptación para reintroducirlos en acciones de restauración del arrecife.

Su estudio principal se basa en el estudio de los génes que parecen ser los responsables de una mayor o menor capacidad de adaptación al estrés térmico.

8 de junio, Día internacional de los Océanos
8 de junio, Día internacional de los Océanos

En Massachusetts, la investigación de Cohen estudia aquellas localizaciones del arrecife donde las corrientes marinas refrigerán por si mismas ciertas zonas cuyas poblaciones pueden sobrevivir a este aumento de la temperatura.

Un segundo campo de trabajo es la de tratar de saber hasta que grado de aumento de la temperatura pueden resistir las diferentes especies.

Todos los científicos a los que entrevista National Geographic fuente de este artículo considerarán que reducir el calentamiento global por efecto de los gases invernaderos es la base de la supervivencia de los corales.

Muller indica que ha habido en la historia 6 grandes extinciones masivas de coral. De las seis se han recuperado pero lo largo de miles de decenas de años.

Los estudios señalan en todas ellas como causa origen el calentaminto y la acidicifación. La pregunta es si las diferentes especies podrán regenerarse y adaptarse de una forma precipitada a las nuevas condiciones climáticas.

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