El control de la calidad del agua del Estanque

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El hecho de que las plantas naturales instaladas en nuestro estanque y los diferentes animales prosperen con salud o con dificultad depende de la atención que le pongamos y sobre todo a la calidad del agua que ofrezcamos.

El siguiente paso tras instalar el estanque suele ser como es lógico colocar el sustrato lo que afectará a los parámetros físico-químicos del mismo.

Hay mucha afición a crearse sustratos caseros en base y en proporciones de informaciones que hemos leído que nos hablan de tierra de primera, turba, marga, arcilla, arena o gravas. Sin embargo no deberías elegirlo sin pensar en las consecuencias que este tendrá para nuestro estanque. La tierra por ejemplo no es conveniente emplearla ya que los Kois, y las carpas rojas en menor medida, son peces cavadores y acabarán por enturbiar el agua.

El empleo de determinados nutrientes y compuestos químicos pueden ser sustancias potenciadoras de futuras plagas de algas con las que no queremos convivir.

El control de la calidad del agua del Estanque
El control de la calidad del agua del Estanque

Lo más práctico es emplear una gravilla de granulo medio o grueso de entre los 2 mm y los 3,5 cm de diámetro. Este sustrato bajo en nutrientes puede ser enriquecido con pastillas que liberen fertilizante de forma retardada. Con el tiempo estos fertilizantes retardados ya no serán necesarios ya que la propia biología del estanque servirá de fertilizante natural.

Antes de valorar el empleo de fertilizantes es necesario estudiar el desarrollo de las plantas tanto de aquellas situadas en aguas profundas como las ubicadas en llanos y bancos.

Si la elección del sustrato es uno de los factores claves para el desarrollo correcto del estanque no lo es menos la calidad del agua. Al igual que ocurre en el acuario el agua que podemos ofrecer puede ser ácida, neutra o alcalina y en diferentes medidas de dureza.

Existen muchas fórmulas para conseguirla: No conviene, si nos encontramos cerca de zonas industriales o con mucha polución industrial, emplear agua de lluvia porque tendrá contaminantes que tienden a acumularse.

Con el agua con origen en riachuelos y manantiales pasa lo mismo ya que puede contener restos de contaminantes procedentes de esa misma lluvia.

El control de la calidad del agua del Estanque
El control de la calidad del agua del Estanque

Por tanto una de las fuentes de agua más recomendables sería la propia del grifo una vez tratada y se hayan eliminado las cloraminas (las cloraminas se eliminan con preparados comerciales de forma muy eficaz). A esta agua es muy recomendable que se le midan los valores de pH y nitratos. Con el estanque en funcionamiento además de continuar con estos dos test periódicos también es importante medir el oxígeno disuelto.

Si hay presencia de nitratos debemos realizar cambios parciales de agua con agua limpia sin clorar. Debemos realizar el cambio de la misma manera que en un acuario. Si bien es cierto que su volumen muy superior nos garantiza que cambios del 10 o 15% desestabilizan menos las condiciones acuáticas.

Es importante realizar un mantenimiento eficaz y periódico del sistema de filtrado con las mismas premisas como si se tratara de un filtro de acuario, reponiendo las cargas mecánicas más finas, limpiando las más porosas y aclarando las biológicas para no perder cepas bacterianas.

Por lo general midiendo el nitrato y el oxígeno disuelto no nos hará falta realizar ninguna medición más. Si el nitrato está alto y el oxígeno disuelto muy bajo nuestro estanque tendrá con seguridad un pH bajo por la acción del CO2 concentrado. Esto resulta peligroso para los peces. En los estanques se suelen diseñar diferentes bombeos de agua a través de cascadas y bombas para precisamente potenciar el intercambio gaseoso. En aquellos estanques con un buen número de plantas y poca carga biológica en forma de una población de peces baja el problema de carencia de oxígeno no suele ocurrir.

El control de la calidad del agua del Estanque
El control de la calidad del agua del Estanque

Deberíamos tener la cifra de entre 7 y 8 con el nivel de pH adecuado para el estanque. Si se produce una desviación muy importante la mejor solución es el cambio parcial de agua. Siempre con la precaución de realizarlo lo suficientemente pausado para no provocar estrés en los peces por una repentino cambio de parámetros.

Esta norma de no provocar cambios bruscos en la química del agua debemos tomarla como una ley absoluta no debiendo de realizar experimentos aditando productos sin estar seguros de su composición, su efecto y su dosificación.

El factor clave en la calidad de agua de un estanque

Como ocurre en cualquier acuario una gran cantidad de peces altera el equilibrio iónico del agua y desestabiliza los parámetros físico-químicos. Al igual que el número también es de importancia las veces que se alimenta y las cantidades en que se hace.

El tema del alimento es muy importante. En estanques con una población adecuada de peces y una buena cantidad de vegetación no se debería alimentar en verano ya que presentará una gran cantidad de microfauna en forma de cíclopes, dafnias, infusorios y otros microorganismos.

Es recomendable por tanto alimentar en primavera y otoño en pequeñas cantidades para que no queden restos sin consumir. Los peces al quedar hartados de comida no tocarán la que caiga al sustrato y esto será una fuente permanente de CO2, nitratos y un desestabilizador del pH. En invierno la ingesta de alimento se reduce mucho dependiendo de la climatología.

El control de la calidad del agua del Estanque
El control de la calidad del agua del Estanque

Si mantenemos mayoritariamente Ciprínidos como es el caso del Koi y del pez rojo estos peces son omnívoros por lo que también requieren de aporte vegetal en la dieta. En unas óptima condiciones de alimentación ellos mismos controlarán las plagas de algas generando un verdadero equilibrio biológico.

El exceso de algas en el estanque no es sólo un problema estético sino que pueden generar diferentes problemas añadidos, un completo tamiz sobre la superficie impide por un lado que las plantas pueden obtener la luz y por otro la sofocación del agua impidiendo el intercambio gaseoso.

En todas las concentraciones acuosas están presentes los microorganimos simples como son las algas. Su presencia es a la vez de necesaria inevitable. Una forma adecuada de luchar contra el denominando agua verde es el empleo de lámparas germicidas de tamaño mucho mayor a las que acostumbramos en acuario pero muy eficaces.

Además de la lucha contra el agua verde empleando lámparas germicidas podemos emplear determinadas plantas acuáticas en lo que se denomina “tierra húmeda”. Esta técnica consiste en crear en una determinada orilla una concentración de turba. La acidificación leve del agua lucha contra la expansión de las algas, además nos permite instalar plantas naturales que compitan por los mismos nutrientes.

Especies como la Calla palustris (Cala del pantano), Eriophorum vaginatum (hierba de algodón) o Lysichiton americanus (falsa cala). Preferentemente adquiridas en un vivero y no recolectadas del medio natural. Conviene testear el pH para que no descienda de 7.

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