Phyllopteryx taeniolatus, el dragón de mar común

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El grupo de los dragones de mar dentro de la familia Syngnathiade, endémicos del sus de Australia, clasifica dos únicos géneros: el Phyllopteryx con dos especies, el dragón de mar común Phyllopteryx taeniolatus (Lacepède, 1804) y la recientemente descubierta Phyllopteryx dewysea, Stiller, Wilson & Rouse, 2015 y el género Phycodurus con el no menos espectacular dragón de mar foliado Phycodurus eques, (Günther, 1865).

Comparten familia con los caballitos de mar y los peces aguja.

El P. dewysea se distingue del común por su coloración rojiza y sus barras verticales rosadas que se extienden hasta el nacimiento de las aletas pectorales. A diferencia del dragón común no presenta los apéndices en forma de hoja tan desarrollados. La clasificación a nivel morfológico se determina por el número de anillos, espinas ventrales y cresta lateral.

Phyllopteryx taeniolatus, el dragón de mar común
Phyllopteryx taeniolatus, el dragón de mar común

La conservación de estas especies está fuertemente amenazada por la degradación de sus hábitats. Por ello como ocurre con el resto de la familia se encuentra acogida a protección. A partir de 2006 se clasifica como especie casi amenazada cuyo comercio y explotación esta severamente regulada. En Europa por la reglamentación CYTES REGLAMENTO (UE) 2016/2029 DE LA COMISIÓN de 10 de noviembre de 2016.

Los dragones de Mar habitan zonas costeras y el mayor problema que tienen para asegurar su supervivencia es que estas zonas costeras Australianas están muy habitadas y provocan una rápida degradación del medio. La pesca abusiva incluyendo la orientada al acuario pone en riesgo sus poblaciones.

Los dragones al igual que el resto de la familia Syngnathidae son los machos los que realizan la incubación de los huevos. En el caso de los caballitos por ejemplo es la hembra quien deposita los huevos en la bolsa abdominal del macho. En el caso de los dragones esta incubación se produce en la cola. En este caso el macho se encarga de oxigenar la puesta y de su nutrición.

Phyllopteryx taeniolatus, el dragón de mar común
Dragones marinos Australianos

El proceso de incubación se alarga entre uno y dos meses tras el cual eclosionarán entre 200 y 300 pequeñas crías a imagen exacta de su progenitor.

Resulta muy curioso como al vivir en aguas tan someras los huevos se llenan completamente de algas gracias a la acción solar.

La etapa de reproducción se desarrolla entre el mes de junio hasta el mes de enero del próximo año. Esta etapa reproductiva tan larga permite a muchos machos tener hasta dos “embarazos” durante el periodo. El pico reproductivo ocurre al principio del verano austral coincidiendo con los picos reproductivos de los pequeños crustáceos y camarones de los que se alimentan. El calor de verano contribuye al desarrollo de las crías en la etapa más complicada.

Hábitat y comportamiento de los dragones marinos

Los caballitos de mar y peces pipa habitan entre las praderas de algas fanerógamas. Los dragones marinos prefieren habitar zonas de arrecife recubiertas de macro algas en particular el género Ecklonia. Las algas marinas denominas Kelp habitan en los límites del arrecife mezclándose con las arenas del fondo.

Phyllopteryx taeniolatus, el dragón de mar común
Phyllopteryx taeniolatus, el dragón de mar común

Este es el hábitat predilecto ya que les ofrece un camuflaje perfecto y le proporciona cantidades abundantes de misidáceos (pequeños crústaceos) de los que se alimentan principalmente. Los machos con huevos tienden a refugiarse el mayor tiempo durante las algas sólo abandonando su protección para alimentarse.

Viven de forma solitaria pero es habitual encontrarlos en parejas o formando pequeños grupos. Son mucho más activos que los caballitos de mar ya que pasan casi toda la jornada nadando en busca de presas.

Los dragones de mar tienen a vivir permanentemente en las mismas localizaciones. Los diferentes ejemplares parecen convivir con indiferencia de su sexo y edad en perfecta armonía.

Los dragones de mar son bastante longevos. Estudios científicos cuantifican la longevidad de ejemplares de aguas más cálidas entorno a los 6 y 7 años y aquellos ejemplares de aguas más al sur, más frías, en torno a los 10.

Phyllopteryx taeniolatus, el dragón de mar común
Phyllopteryx taeniolatus, el dragón de mar común

El mantenimiento del dragón de mar en Acuario

Debemos abogar por el no mantenimiento de estas especies en acuario. Son especies muy delicadas que requieren de alimento vivo permanente ya sea en forma de artemia adulta o Mysis. El problema del mantenimiento de estas especies es que el tamaño de las presas debe estar acorde al tamaño de desarrollo del individuo.

Presentan una alta sensibilidad a los cambios lumínicos. El mero hecho de retirarla de forma repentina puede generar una pérdida de la orientación del animal y ascender a superficie donde tomaría aire directamente con fatales consecuencias.

Los Dragones marinos también requieren de un ciclo anual de temperatura, luz diurna y luz lunar lo que complica mucho su mantenimiento.

Requiere para su mantenimiento de acuarios voluminosos de hasta 2.000 litros, los ejemplares pueden llegar a los 42 cm de longitud. Temperatura entre los 15 y 18ºC.

Por suerte para todos los amantes de los Océanos, como hemos comentado, su comercialización requiere de permisos que no son sencillos de lograr.

Phycodurus eques (Günther, 1865)
Phycodurus eques (Günther, 1865)

Existen empresas especializadas como PQ Aquatics con permiso para extraer un número determinado de ejemplares al año: Un Phycodurus eques del agua del sur de Australia y 4 ejemplares de Phyllopteryx taeniolatus. También tienen permiso para la extracción controlada de Hippocampus breviceps e Hippocampus abdominalis.

Con estos ejemplares se logra su cría para exportación a acuarios públicos y centro educativos.

De estos ejemplares han conseguido la tasa de supervivencia de las crías hasta en el 100% en algunos de los casos. También se han conseguido reproducir con éxito en acuarios públicos americanos, Japoneses y en el acuario australiano de Melbourne.

Parece que estas prácticas son la única fórmula para garantizar la supervivencia de las diferentes especies ya que las zonas en las que habitan se están degradando, de forma irrecuperable, a una velocidad alarmante. El aumento de calor y la acidez excesiva del medido está dañando especialmente la zona arrecifial y los bosques de Kelp donde habitan estas especies.

Vídeo: Slow-Moving Weedy Seadragon(Phyllopteryx taeniolatus)
Autor: Super Sea Monkey

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